Por Oscar Contardo
Esta semana, Paula Narváez, la flamante precandidata a la presidencia del Partido Socialista, envió a través de sus redes sociales una declaración a quienes la apoyan en su campaña. Entre otras cosas, la exvocera del gobierno de Michelle Bachelet dijo: “El mensaje que las personas han enviado desde el 18 de octubre es claro, la política de lo posible ya no da para más y debe ser reemplazada por una política de lo necesario”. La primera vez que escuché la declaración completa mi memoria auditiva me jugó una trampa: pensé que había hecho referencia directa al estallido o la revuelta, un asunto cuyas consecuencias parecen haberse evaporado del discurso público. Al volver a escuchar la declaración me quedó claro que Narváez sólo había evocado un suceso, sin identificarlo ni caracterizarlo, a través de una construcción lingüística higiénica que neutralizaba los acontecimientos, reduciendo todo lo sucedido desde el 18 octubre de 2019 a un “mensaje que las personas han enviado”. En otras palabras, hubo quienes lanzaron señales y otros que las recibieron y las mantuvieron guardadas hasta ahora, cuando se nos anuncia que decidieron escuchar los reclamos que durante tantas décadas juzgaron inapropiados, o restringidos a sectores ultrones o a sujetos presas del resentimiento y la amargura.
