Coherencia
de acciones y decisiones desde el 18 de octubre del 2019, al plebiscito y hasta
las elecciones recién pasadas, es lo que ha tenido la gran mayoría.
Lo que nos muestra los datos electorales es
que los medios tradicionales y la TV, no fueron decisivos. Algunos periodistas
y analistas volvieron a sobrevalorar su poder pero mucha gente empieza a diferenciar información entretenida
de opinión fundada y para eso tienen la vía alternativa del celular. Tampoco lo
fue el dinero aportado por grandes empresas a las campañas. Menos aún las
encuestan interesadas en crear realidad.
La gente empieza a tener independencia y autonomía cognitiva. Completa la experiencia vivida con
datos aportados por sus iguales a través del celular y
decide en consecuencia.
Votó menos
gente que en el plebiscito es cierto. Pesa fuerte el descrédito y la
decepción de años respecto de los partidos. Una parte está deprimida por eso y no vota, otra, mucha menos se resta por ideología. Sin
embargo un grupo importante no sólo marcha y va a la Plaza De La Dignidad y a
las demás plazas del país, sino que sale de ahí con ganas de organizar un
movimiento que los represente, en este caso la Lista del Pueblo y consigue un
gran resultado. No lo digo porque esté
integrado a ese Movimiento, sólo soy un observador del proceso, pero es un
hecho importante de constatar.
Esta “marea
inorgánica” no lo era tanto y puede auto organizarse y empieza a generar una “inteligencia
colectiva”. Veía esa
posibilidad que muchos desdeñaban y ocultaban. Esta vez nadie neutralizó el proceso, no están en
condiciones.
Vamos a ver
como sigue todo, No hay caminos rectos, más bien son largos y sinuosos pero
finalmente importa llegar.
