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El
próximo domingo hay nuevas elecciones en España.
Muchos
chilenos tienen un prejuicio antiguo contra España y los españoles, casi al
mismo nivel que hacia los mapuches. Todo sea desconocer raíces, como si
viniéramos de Marte. Espero que esto no impida estudiar a
Podemos y ahora a Unidos Podemos (UP) como aciertos políticos de los que tomar
nota para lograr en Chile una fuerza de cambio de ese nivel.
El 15
M, el movimiento de los Indignados fue coincidente con las grandes
movilizaciones del 2011 en Chile; pero las consecuencias políticas en uno u
otro caso son bien distintas. Podemos tomó el relevo de la calle como organización con claros objetivos
de cambio y está en un momento clave en la disputa por el gobierno y ya
gestiona los municipios más importantes. En Chile las organizaciones que
hicieron posible el movimiento del 2011 están lejos de eso. En este sentido sus
lecturas de la realidad en los últimos cinco años han sido limitadas y siguen
enmarcadas por la transición.
Ninguna organización se a propuesto liderar un proceso con el objetivo
específico de llegar al gobierno. Nadie se siente capaz de hacerlo. El ritmo
acá es mucho más cansino y la idea de un Frente
Amplio tiene un largo
camino que recorrer. Muchos medirán conveniencias de todo tipo antes de
asumir lo evidente.
Si
para las elecciones del 2013 hubo poco tiempo para levantar una opción de
cambio real y las fuerzas se dividieron entre la
Nueva Mayoría y otros candidatos (17% de los votos) además de la alta
abstención; para el 2017 esta situación debería estar superada.
Se
escuchan tantas voces críticas en pos de avanzar hacia una democracia con
sentido social. Ya es hora de conocerse y ponerse de acuerdo. Cada uno tiene que asumir su
papel, por sencillo que sea. Hasta ahora se ha echado en falta entre otros/as
la voz de los profesores, académicos o no, hablando más allá de cuestiones
gremiales, hablándole al país. Podemos por ej. es un partido fundado por
profesores. Parece que tenemos una castigada imagen de nosotros mismos, que no
nos vemos asumiendo desafíos mayores. Hace rato que otros toman los papeles
protagónicos y se repiten los rostros de viejos políticos y sus equipos de economistas. Superemos
este problema cultural y a partir de eso hagamos un gran ejercicio de pedagogía
política.
El
próximo domingo hay elecciones en España. Al menos, por mi parte, las seguiré
con atención.