lunes, 23 de noviembre de 2020

Acerca del Debate de los 2/3 en la Convención Constitucional

 Por IBF

( Más allá de una opinión en Facebook)

 

En este periodo post plebiscito, ha surgido el debate acerca de los 2/3 para aprobar lo que debe quedar en la nueva Constitución.  El punto de partida ha sido el proyecto presentado por algunas parlamentarias.

Aprovechando la energía que hay en las redes sociales  me motivé a hacer un par de comentarios,  sin embargo intentaré explicarme un poco más.

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Luego del Despertar de octubre de 2019 y la evidencia de que una enorme parte de la población estaba de acuerdo con la protesta, el parlamento se vio forzado a buscar un cauce a esa fuerza social y darle expresión institucional, generando el Acuerdo para consultar al pueblo acerca de una nueva constitución.

El Acuerdo estableció  la ruta para el cambio y los 2/3 de quórum para aprobar lo que deba quedar en la futura constitución.  He aquí un serio problema del cual parece que acabamos de ser conscientes. Antes primó el hecho benéfico de poder dar curso al proceso plebiscitario. Desde el 25 de Octubre del 2020 por muy útil  que haya sido el Acuerdo hay un nuevo hecho político que lo supera y subordina, el resultado del plebiscito.  Sobre las consecuencias de ese resultado se ha meditado poco. Los políticos y los parlamentarios en particular deben ponerse a disposición de la nueva realidad.

A mi juicio el mayor mérito del Acuerdo es permitir la expresión electoral la que toma el relevo y se convierte a partir del contundente resultado en rectora de lo porvenir. El acuerdo del 15N  queda entonces como puente provisorio entre  dos expresiones populares innegables  El Despertar de Octubre y el plebiscito. Otra cosa es  que los parlamentarios no lo acepten  y reduzcan sus alcances para seguir determinando lo que deban hacer los constituyentes que  como si fuera poco estarán recién  electos.  El 79% ya les dijo a los parlamentarios con abrumadora claridad: No intervengan  a partir de ahora.

 El mandato directo de la elección de convencionales es construir una Constitución, sin embargo tal como están las cosas si nadie logra 2/3 la Constitución será mínima u obvia porque sólo quedará lo más sencillo de acordar y lo principal, lo central quedará postergado para cuando la decisión vuelva a recaer en el parlamento que por mayoría simple  podrá aprobar una ley o la contraria. Es decir los 2/3 incitan  a formular una Constitución débil y como consecuencia puede  dar paso a un periodo político  inestable.

Todo lo anterior a menos que un sector logre los 2/3.  Eso es difícil porque sabemos que hay otros condicionantes en esta nueva elección: La ya conocida disputa entre independientes y partidos, los distritos y en particular la elección de individuos en sí misma es menos nítida que la que se hace en un plebiscito. Habrá travestismo y Caballos de Troya.  Eso ocurre siempre en política y no habrá excepción. El dinero una vez más puede pesar demasiado.

Del lado ciudadano veremos en qué medida se pueden superar esos peligros  y si una especie de “inteligencia colectiva” puede  alcanzar en este breve periodo antes de abril a proveer por ej. Desde cabildos  y partidos candidatos  de trayectorias probadas a La Constituyente. Desde ya cualquier forma de asociación para impulsar la tarea  es un aporte.

Fuera de los puntos principales, el acontecer político tiene su lado incidental y  superficial. La maraña de opiniones va ocultando los hechos, con malas y también buenas intenciones.  La lógica argumental decae, se evidencia la cultura de club o de lote  desde partidos y medios,  los prejuicios y las descalificaciones abundan.  Sin embargo la acción política es  contraria a la depresión y está bien  expresarse en  redes sociales creando ambiente, porque son temas que necesitamos pensar entre todos, lo que también implica arriesgarnos a cambiar de opinión.