Por Ignacio Barrientos F.
Artista Visual - Profesor de Filosofía
El Control Burocrático del Proceso de Enseñanza-Aprendizaje
Ha caído sobre alumnos y profesores el
peso del control tecnocrático de la experiencia educativa. Este proceso se ha
extremado con el tiempo. El agobio estudiantil y docente se hace insostenible. Una contradicción en tiempos de conocimiento en red y libertad exploratoria.
¿Cuál es el sentido de controlar hasta el detalle el
proceso de enseñanza-aprendizaje? Los programas educativos sólo deberían ser
una guía de referencia y los docentes aplicarlos de acuerdo a las realidades
con las que se encuentren en cada grupo humano y en cada ambiente social. Los objetivos
a cumplir deberían emanar de esas
realidades y no desde un plan teórico externo.
El profesor debería tener la autonomía suficiente
para llevar adelante este proceso que podría ser
fundamentado, discutido y aprobado en los propios colegios. Por cierto
existirán líneas generales que emanen de los gobiernos, pero sus técnicos en
vez de hacer presión, deben ir a la base, al aula y constatar realidades para
retroalimentar de modo adecuado el sistema.