El ambiente y las condiciones laborales son claves en
el proceso educativo. Su mejora se ha transformado en una de las principales demandas de los
profesores. La ideología productivista y neoliberal en versión chilena, nos conmina a trabajar el mayor número
de horas posibles. El plan de jornada
escolar completa está en esa línea. Nada indica que con esto se logre un
mejor nivel educativo.
Sinceremos también los aspectos de control social en la
educación. Quienes lo diseñaron, pensaron
que se logra mayor resguardo de niños
y jóvenes y disminuye índices de delincuencia o drogadicción etc. Ocurre
en la práctica que se recarga la jornada de todos, que a esas alturas del día ya no quieren aprender ni enseñar.
Los padres delegan en los colegios la responsabilidad de cuidar a sus hijos, cosa que en gran medida se
cumple bien. Para esto los expertos
intentan justificar las largas horas de cada jornada con objetivos y
contenidos, pero en términos reales hay buena parte de parodia y relleno en esa
labor.